4.- Mira lo que dice, no quién lo dice - [verdadsinrencor]
¿A QUIÉN NO TENGO QUE VOTAR?
Carta de monseñor Joaquín Piña, obispo de Puerto Iguazú,
Vigésimo segundo domingo durante el año - 28 de agosto de 2005
Hermanos y amigos:
Con motivo de las elecciones, me dijo un señor muy, muy humilde: Padre Obispo, ¿a quién tengo que votar?
Por supuesto que no le dije a quien tenía que votar. Esto es una cuestión de conciencia, y en la Iglesia solemos ser muy respetuosos en este punto. (Me contaron que, por ahí, algún pastorcito les dice a sus ovejas a quien tienen que votar. ¡Qué vergüenza! O qué pena que se use así a la gente).
Nunca les voy a decir, ni les dirán los curas, a quien tienen que votar. Pero si les voy a decir a quien No tienen que votar. Si es que quieren que las cosas cambien, y vayamos un poquito mejor.
¿A quién no tenemos que votar?
A los que ya nos engañaron otras veces. A los que ya sabemos que son unos corruptos. A los que se enriquecieron tanto, sin vergüenza, aprovechándose del cargo, (aunque pongan los caudales a nombre de parientes o testaferros). A los que dicen una cosa y hacen otra. A los que quieren comprar mi voto con plata y regalillos. A los que gastan demasiado en la campaña electoral, porque como dijo aquel Obispo brasilero, quiere decir que, o lo han robado, o la piensan robar después. A los que traicionaron sus principios, o a los que le habían votado. (Se venden por plata). A los que andan mal con su familia. (San Pablo decía que el que no sabe gobernar su casa, ¿cómo va a gobernar la asamblea, o sea la Iglesia de Dios?). A los viciosos, (adictos al alcohol, o al casino...). Los que están en la complicidad de las mafias...
¿Es que queda alguno sano? –pienso que sí, que lo hay. Que lo ha de haber. Suelen ser los que gritan menos. Los que no hacen mucha campaña, porque no tienen plata. Los que son más gente de familia. Los que tienen un “currículum” limpio, que sepamos. Gente más con la gente. Porque la política –la verdadera política– debe ser algo de todos, y no de una clase dirigente, que se hizo dueña de todo. Que dice que nos representa, pero que no representa a nadie.
No suele ser una buena señal cuando uno demasiado apetece un cargo. ¿Será sólo para servir al Bien Común?, ¿a la gente? O habrá otros intereses o ventajas personales.
Lamentablemente, la función pública se ha convertido en una especie de carrera, que empieza por el suplente de concejal, y de ahí se sigue adelante. Hasta que uno llega al cargo en que demuestra su total ineptitud o incapacidad. Es posible que haya sido un aceptable intendente de pueblo, para llegar a ser un inútil como diputado, y no digamos si algo más.
Alguna vez les conté que, en la antigua Roma, Catón era un pequeño empresario agrícola, pero hombre de mucho juicio, y –sobre todo- muy honesto. En un momento en que la república andaba mal, en una situación crítica, con peligro de caer en manos de sus enemigos, le fueron a pedir para que se hiciese cargo de la situación, tomando las riendas del gobierno. Y él, que estaba siempre dispuesto a servir al bien común, dejó las riendas de los bueyes con que estaba arando, en su campo, y tomó las riendas del Estado. E hizo lo que tenía que hacer. Y lo hizo bien. Cuando las cosas estuvieron nuevamente en orden, les dijo a los que le habían llamado: Aquí tienen el mando de las cosas públicas. Yo ya cumplí, y me retiro a arar otra vez con mis bueyes.
¡Qué lindo es cuando uno puede retirarse de la función pública con esta dignidad! Por supuesto que la historia le va a juzgar. Y Dios le premiará a los que hicieron algo, generosamente, por la Patria.
No sé si será el caso de muchos de los que nos han gobernado. La historia, el pueblo lo juzgará. Y desde luego que algún día tendrán que presentarse ante el tribunal de Dios, ante quien todo esta patente. A quien nadie puede engañar, como le engañan a la pobre gente, en este mundo.
Quiera Dios que todos vayamos progresando en esta conciencia ciudadana. En nuestra responsabilidad en la construcción del bien común. Las elecciones son, para ello, un momento importante. Que nuestra democracia se vaya fortaleciendo. Que sepamos elegir bien, y no tendremos que lamentarnos tanto después.
Les bendice a todos, su Padre Obispo...
Mons. Joaquín Piña Batllevell, obispo de Puerto Iguazú
At. R Brieba